
NÚMERO 20 "SIéNTANSE úTILES Y BENEFICIOSOS PARA LA COMUNIDAD"
"VIVí PENSANDO QUE AHí AFUERA ESTá LLENO DE POSIBILIDADES" Entrevista a Pablo Giacomini (Dir. Colegio Marín) ATRAPADOS EN LA RED
DESPERTAR ADOLESCENTE
EMPRENDEDORES: FIGARONLINE
HERNAN CASCIARI ESCRITOR Y HUMORISTA 2.0
¿QUé ES SER UN ESTUDIANTE UNIVERSITARIO?
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ATRAPADOS EN LA RED
Hace un par de décadas, el por entonces candidato y luego presidente de los Estados Unidos Bill Clinton eligió como lema extraoficial de campaña la frase "Es la economía, estúpido", que resumía el eje central de su propuesta. Dicho lema terminó de popularizarse cuando un periodista consultó a Clinton por sus objetivos de campaña, y él, sin más problemas, la utilizó como respuesta. Hoy, a pocos meses de la victoria de Barack Obama, si un periodista le hubiera formulado la misma pregunta, perfectamente podría haber contestado: "Son las redes sociales, estúpido".
Se entiende por "redes sociales" formas de interacción social, mediante un intercambio dinámico entre personas y grupos en determinados contextos. Son sistemas abiertos de construcción permanente, que involucran conjuntos que se identifican entre sí bajo diferentes necesidades y se organizan para potenciarlas. Estos sistemas coparon Internet en los últimos dos años, y los usuarios se rinden cada día más a sus pies. ¿Qué hay detrás de semejante fenómeno?
Durante la campaña presidencial, Obama y su equipo estratégico eligieron la web como eje tanto para buscar nuevos votantes como para generar fondos de campaña. El resultado fue todo un éxito. Gracias a redes sociales como Facebook, MySpace y YouTube, lograron que cientos de miles de jóvenes se interesaran en él y colaboraran con la causa. Se estima que el mayor porcentaje de dinero que se utilizó en la campaña provino de personas que donaron por debajo de los USD100, pero que, entre todas, llegaron a cifras millonarias y fueron fundamentales para su victoria.
Actualmente, la red social más utilizada por los jóvenes es Facebook y, según informes de la empresa, a fines de 2008 contaba con más de 120 millones de personas registradas, transformándola en el sitio web que albergaba a la mayor cantidad de usuarios estudiantes de nivel superior. Como mencionábamos anteriormente, las redes sociales identifican a la gente mediante una necesidad común. ¿Cuál es la principal que ofrece Facebook? Encontrar amigos a los que les perdimos el rastro y conocer nuevos.
Las primeras redes en formarse fueron las de amigos "amigos", que mantenían informados a sus integrantes sobre las actividades del resto y permitían acceder a sus álbumes de fotos. Pero una de las últimas utilidades con mayor desarrollo en la actualidad es la posibilidad de crear grupos y páginas. Ya no son solo "amigos" los que se juntan; ahora, los grupos se forman con fines e intereses específicos, que pueden ir desde la organización de una fiesta de egresados hasta los debates científicos más complejos. El caso de Obama es el más claro.
Lo destacable de las herramientas de "grupos" es que cualquiera puede crearlos, y generar focos de opinión e intercambio de contenidos según la temática que esté en juego. Y, si bien son libres, casi todas las redes sociales incluyen normativas en las que se deja en claro la prohibición de iniciar grupos de temáticas discriminatorias, o que inciten al odio y a la violencia.
Hasta acá, relatamos los beneficios, pero aunque todo parece gratis y servido en bandeja para placer del usuario, siempre, por algún lado, las cosas se cobran. ¿Se preguntaron alguna vez qué pasa con toda la información personal que día a día volcamos en estas páginas? Cada movimiento que un usuario realiza en sitios de Internet, al poco tiempo, comienza a formar un registro de intereses y, en consecuencia, tendencias de consumo. ¿Nunca te sorprendiste cuando las páginas que navegás o los e-mails que te llegan sin esperarlos muestran publicidades de productos que consumirías, invitaciones a eventos y recitales o avances de películas que verías? Todo tiene un porqué: lo que por un lado se da con "la mejor de las ondas", por otro se cobra.
Estos sistemas son literalmente redes y, como nos encontramos sumergidos en un mar cibernético, parece difícil escapar de ellas. Hace algunos años, los adultos se alarmaban porque los jóvenes no se desprendían de Internet, y algunos tildaban de sacrilegio leer los diarios desde una pantalla. Hoy, ya es normal, y nadie se imagina estar fuera. Recordemos una frase que decía: "Si no pasa en la tele, no existe". Con el tiempo, fue transformándose en: "Si no está en Internet, no existe". Pero ahora, para los más jóvenes, es: "Si no estás en Facebook, no existís". No sabemos cuánto durará esta afirmación, pero, por las dudas, estamos en una red social y ya nos encontramos con muchos amigos de la infancia. Y también, muy probablemente sin darnos cuenta, estemos consumiendo productos que desde allí nos venden.
Hace un par de décadas, el por entonces candidato y luego presidente de los Estados Unidos Bill Clinton eligió como lema extraoficial de campaña la frase "Es la economía, estúpido", que resumía el eje central de su propuesta. Dicho lema terminó de popularizarse cuando un periodista consultó a Clinton por sus objetivos de campaña, y él, sin más problemas, la utilizó como respuesta. Hoy, a pocos meses de la victoria de Barack Obama, si un periodista le hubiera formulado la misma pregunta, perfectamente podría haber contestado: "Son las redes sociales, estúpido".
Se entiende por "redes sociales" formas de interacción social, mediante un intercambio dinámico entre personas y grupos en determinados contextos. Son sistemas abiertos de construcción permanente, que involucran conjuntos que se identifican entre sí bajo diferentes necesidades y se organizan para potenciarlas. Estos sistemas coparon Internet en los últimos dos años, y los usuarios se rinden cada día más a sus pies. ¿Qué hay detrás de semejante fenómeno?
Durante la campaña presidencial, Obama y su equipo estratégico eligieron la web como eje tanto para buscar nuevos votantes como para generar fondos de campaña. El resultado fue todo un éxito. Gracias a redes sociales como Facebook, MySpace y YouTube, lograron que cientos de miles de jóvenes se interesaran en él y colaboraran con la causa. Se estima que el mayor porcentaje de dinero que se utilizó en la campaña provino de personas que donaron por debajo de los USD100, pero que, entre todas, llegaron a cifras millonarias y fueron fundamentales para su victoria.
Actualmente, la red social más utilizada por los jóvenes es Facebook y, según informes de la empresa, a fines de 2008 contaba con más de 120 millones de personas registradas, transformándola en el sitio web que albergaba a la mayor cantidad de usuarios estudiantes de nivel superior. Como mencionábamos anteriormente, las redes sociales identifican a la gente mediante una necesidad común. ¿Cuál es la principal que ofrece Facebook? Encontrar amigos a los que les perdimos el rastro y conocer nuevos.
Las primeras redes en formarse fueron las de amigos "amigos", que mantenían informados a sus integrantes sobre las actividades del resto y permitían acceder a sus álbumes de fotos. Pero una de las últimas utilidades con mayor desarrollo en la actualidad es la posibilidad de crear grupos y páginas. Ya no son solo "amigos" los que se juntan; ahora, los grupos se forman con fines e intereses específicos, que pueden ir desde la organización de una fiesta de egresados hasta los debates científicos más complejos. El caso de Obama es el más claro.
Lo destacable de las herramientas de "grupos" es que cualquiera puede crearlos, y generar focos de opinión e intercambio de contenidos según la temática que esté en juego. Y, si bien son libres, casi todas las redes sociales incluyen normativas en las que se deja en claro la prohibición de iniciar grupos de temáticas discriminatorias, o que inciten al odio y a la violencia.
Hasta acá, relatamos los beneficios, pero aunque todo parece gratis y servido en bandeja para placer del usuario, siempre, por algún lado, las cosas se cobran. ¿Se preguntaron alguna vez qué pasa con toda la información personal que día a día volcamos en estas páginas? Cada movimiento que un usuario realiza en sitios de Internet, al poco tiempo, comienza a formar un registro de intereses y, en consecuencia, tendencias de consumo. ¿Nunca te sorprendiste cuando las páginas que navegás o los e-mails que te llegan sin esperarlos muestran publicidades de productos que consumirías, invitaciones a eventos y recitales o avances de películas que verías? Todo tiene un porqué: lo que por un lado se da con "la mejor de las ondas", por otro se cobra.
Estos sistemas son literalmente redes y, como nos encontramos sumergidos en un mar cibernético, parece difícil escapar de ellas. Hace algunos años, los adultos se alarmaban porque los jóvenes no se desprendían de Internet, y algunos tildaban de sacrilegio leer los diarios desde una pantalla. Hoy, ya es normal, y nadie se imagina estar fuera. Recordemos una frase que decía: "Si no pasa en la tele, no existe". Con el tiempo, fue transformándose en: "Si no está en Internet, no existe". Pero ahora, para los más jóvenes, es: "Si no estás en Facebook, no existís". No sabemos cuánto durará esta afirmación, pero, por las dudas, estamos en una red social y ya nos encontramos con muchos amigos de la infancia. Y también, muy probablemente sin darnos cuenta, estemos consumiendo productos que desde allí nos venden.
Hace un par de décadas, el por entonces candidato y luego presidente de los Estados Unidos Bill Clinton eligió como lema extraoficial de campaña la frase "Es la economía, estúpido", que resumía el eje central de su propuesta. Dicho lema terminó de popularizarse cuando un periodista consultó a Clinton por sus objetivos de campaña, y él, sin más problemas, la utilizó como respuesta. Hoy, a pocos meses de la victoria de Barack Obama, si un periodista le hubiera formulado la misma pregunta, perfectamente podría haber contestado: "Son las redes sociales, estúpido".
Se entiende por "redes sociales" formas de interacción social, mediante un intercambio dinámico entre personas y grupos en determinados contextos. Son sistemas abiertos de construcción permanente, que involucran conjuntos que se identifican entre sí bajo diferentes necesidades y se organizan para potenciarlas. Estos sistemas coparon Internet en los últimos dos años, y los usuarios se rinden cada día más a sus pies. ¿Qué hay detrás de semejante fenómeno?
Durante la campaña presidencial, Obama y su equipo estratégico eligieron la web como eje tanto para buscar nuevos votantes como para generar fondos de campaña. El resultado fue todo un éxito. Gracias a redes sociales como Facebook, MySpace y YouTube, lograron que cientos de miles de jóvenes se interesaran en él y colaboraran con la causa. Se estima que el mayor porcentaje de dinero que se utilizó en la campaña provino de personas que donaron por debajo de los USD100, pero que, entre todas, llegaron a cifras millonarias y fueron fundamentales para su victoria.
Actualmente, la red social más utilizada por los jóvenes es Facebook y, según informes de la empresa, a fines de 2008 contaba con más de 120 millones de personas registradas, transformándola en el sitio web que albergaba a la mayor cantidad de usuarios estudiantes de nivel superior. Como mencionábamos anteriormente, las redes sociales identifican a la gente mediante una necesidad común. ¿Cuál es la principal que ofrece Facebook? Encontrar amigos a los que les perdimos el rastro y conocer nuevos.
Las primeras redes en formarse fueron las de amigos "amigos", que mantenían informados a sus integrantes sobre las actividades del resto y permitían acceder a sus álbumes de fotos. Pero una de las últimas utilidades con mayor desarrollo en la actualidad es la posibilidad de crear grupos y páginas. Ya no son solo "amigos" los que se juntan; ahora, los grupos se forman con fines e intereses específicos, que pueden ir desde la organización de una fiesta de egresados hasta los debates científicos más complejos. El caso de Obama es el más claro.
Lo destacable de las herramientas de "grupos" es que cualquiera puede crearlos, y generar focos de opinión e intercambio de contenidos según la temática que esté en juego. Y, si bien son libres, casi todas las redes sociales incluyen normativas en las que se deja en claro la prohibición de iniciar grupos de temáticas discriminatorias, o que inciten al odio y a la violencia.
Hasta acá, relatamos los beneficios, pero aunque todo parece gratis y servido en bandeja para placer del usuario, siempre, por algún lado, las cosas se cobran. ¿Se preguntaron alguna vez qué pasa con toda la información personal que día a día volcamos en estas páginas? Cada movimiento que un usuario realiza en sitios de Internet, al poco tiempo, comienza a formar un registro de intereses y, en consecuencia, tendencias de consumo. ¿Nunca te sorprendiste cuando las páginas que navegás o los e-mails que te llegan sin esperarlos muestran publicidades de productos que consumirías, invitaciones a eventos y recitales o avances de películas que verías? Todo tiene un porqué: lo que por un lado se da con "la mejor de las ondas", por otro se cobra.
Estos sistemas son literalmente redes y, como nos encontramos sumergidos en un mar cibernético, parece difícil escapar de ellas. Hace algunos años, los adultos se alarmaban porque los jóvenes no se desprendían de Internet, y algunos tildaban de sacrilegio leer los diarios desde una pantalla. Hoy, ya es normal, y nadie se imagina estar fuera. Recordemos una frase que decía: "Si no pasa en la tele, no existe". Con el tiempo, fue transformándose en: "Si no está en Internet, no existe". Pero ahora, para los más jóvenes, es: "Si no estás en Facebook, no existís". No sabemos cuánto durará esta afirmación, pero, por las dudas, estamos en una red social y ya nos encontramos con muchos amigos de la infancia. Y también, muy probablemente sin darnos cuenta, estemos consumiendo productos que desde allí nos venden.
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