
NÚMERO 20 "SIéNTANSE úTILES Y BENEFICIOSOS PARA LA COMUNIDAD"
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"SIéNTANSE úTILES Y BENEFICIOSOS PARA LA COMUNIDAD"
Entrevista a Paola del Bosco Dra. en Filosofia

Doctora en Filosofía, realizó sus estudios académicos en la Universitá degli Studi "La Sapienza di Roma", Italia, su tierra natal. Es profesora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Filosofía, por la Facultad de Filosofía y Letras de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Especialista también en estudios sobre la mujer y su vida profesional no fue impedimento para formar una familia y, junto con su marido, criar a sus nueve hijos. Habla con una firmeza y seguridad que asombran, transmitiendo vitalidad y alegría. Cada frase, cada palabra es pensada debidamente. Asegura, y es un claro ejemplo, de que es posible compatibilizar una profesión con la maternidad. Les presento a Paola del Bosco, una mujer con todas las letras.
¿Cómo se te ocurrió estudiar Filosofía? Sin duda, lo decisivo fue el último examen que tuve que rendir en el colegio. En aquel entonces, a pesar de que vivía en la Argentina, me preparaba para terminar el Bachillerato en Italia y, cuando estaba en el avión yendo a rendir mi último examen, en las veinte páginas finales del libro de Física, el texto se fue transformando en preguntas filosóficas, y me pareció que allí se unían las ciencias. Mi problema era que me gustaban casi todas las materias y no sabía cuál no quería dejar de ver cuando me recibiese, pero con la Filosofía me di cuenta de que había encontrado un lugar donde todas se unían. De todos modos, confieso que nunca me pregunté de qué iba a trabajar; incluso recuerdo que mi padre me opuso cierta resistencia porque le parecía que "no me iba a dar de comer". En el fondo, me jugué por lo que me apasionaba y no me equivoqué, porque esta pasión por la Filosofía incluso la comparto con mi marido, a quien conocí en la facultad. Es importante saber y tener claro que si uno se prepara y hace las cosas con pasión, los caminos se abren y, si se presentan dificultades, hay que buscar soluciones.
La mujer actual suele relegar la maternidad por una carrera profesional. Vos, en cambio, pudiste unir estos dos ámbitos, y, por lo que se ve, te fue bastante bien en los dos? Gracias por decirme eso. Hago cosas que me gustan, y esa quizá es la parte que la gente llamaría éxito. Con respecto a los hijos, creo que tuve la suerte de que no me agarrara al comienzo de la maternidad presión por una carrera, porque es eso lo que complica las cosas. Si uno se deja llevar por lo que parecen ser los objetivos de una vida siendo muy joven, entonces, si es mujer, sabe que empieza con "desventaja" porque es ella la que va a tener los hijos. Entonces, si siente la presión de una cultura exitista e individualista, generalmente, la mujer sufre más que el hombre, porque siente que va a tener períodos de menos productividad. Por suerte, esto no me pesó tanto, y es por eso que estoy tratando de difundir la idea de que el éxito de una persona es un factor integral de muchos otros factores. Un claro ejemplo es el libro que Betty Friedam publicó en 1994, en el que estudia los efectos de la vejez y descubre que las personas más felices son las que no sacrificaron la familia para tener una carrera profesional. Le diría a la mujer de hoy que tenga en cuenta que, cuando sacrifica, por ejemplo, tener hijos, después no se recupera el tiempo y llega un momento de la vida en el que siente que no hizo lo correcto. Hay que tratar de armar un ideal cultural donde la persona se valore no por lo que gana ni por el título, sino por una vida equilibrada, que sepan que la maternidad es un momento de extraordinaria plenitud para la mujer y que, una vez que los hijos se escolarizan, se tiene mayor libertad horaria. Entonces sí, buscar una carrera aplicándole las nuevas capacidades que crecieron con su maternidad.
Me resultó muy interesante cómo encarás tus trabajos hacia la investigación filosófica sobre la mujer. ¿Por qué elegiste hacerlo? Fue un interés de siempre. La idea de haber nacido mujer, visto a los ojos de cierta forma cultural, podía parecer una desventaja, pero yo no lo sentía así. Me interesó el movimiento feminista y su raíz filosófica. Aún hoy la relación mujer-trabajo sigue siendo un tema que me gusta mucho. Creo que la cultura se va haciendo. No es suficiente que la mujer entre en la universidad, tenga una preparación profesional y empiece a trabajar. Lo importante es que transforme el mundo del trabajo al cual ingresa, porque ese mundo laboral había sido pensado con la disponibilidad del varón, quien, me da la impresión, está dispuesto a dedicar toda su actividad viva, inclusive destinando lo que debería ser su papel activo en la familia, a su trabajo. Entonces, si la mujer entra al mundo del trabajo profesional y hace lo mismo que el varón, quien se queda sola es la familia. La mujer debe aprovechar su capacidad de innovar. En eso consiste su diversidad, de manera tal que pueda compatibilizar su trabajo con una vida personal y familiar plena. Suele decirse que la mujer trabaja desde el siglo XX, pero cualquiera que estudie historia se da cuenta de que siempre trabajó. El trabajo femenino no es un invento actual. La diferencia es que, desde que se abrieron las universidades, hay un trabajo femenino de tipo profesional y van cayendo barreras frente a las profesiones que la mujer puede o no puede desarrollar; actualmente, veo que no hay límites, sino prejuicios. Creo, entonces, que habría una tendencia favorable a que la mujer se plantee cambiar algo en el mundo profesional del trabajo.
Estamos viviendo un momento de crisis mundial. ¿Creés que es un "caldo de cultivo" para que renazca la filosofía y este espíritu del hombre? Creo que el interés filosófico existe siempre. Por ejemplo, la adolescencia es un momento crucial para la filosofía, porque ellos se cuestionan muchas preguntas filosóficas. Entonces, si el educador interviene en ese momento, va a encontrarse con una disposición profunda de los chicos a plantearse esos temas. Pero quizá en momentos de crisis, los adultos que viven en automático y no se interroguen más acerca de tantas cosas, puede ser que vuelvan a preguntarse por el sentido de lo que están haciendo, y es ahí donde tienen que estar disponibles los filósofos para sugerir recorridos. Esto lo veo ampliamente en los cursos de capacitación que doy: quienes asisten se dan cuenta de que cuanto más profundas son las propuestas, cuanto más al fondo de la persona van, tanto más acertadas son. Retomando el tema de la crisis, lo que está funcionando deja de funcionar; entonces, hay que buscar otro funcionamiento; y para ello, hay que ir a la fuente, a preguntarnos qué es el hombre, qué significa ser exitoso, cuestionarnos si la plata es todo, hasta qué punto nos da satisfacción? Ahí es cuando uno se ve obligado a buscar respuestas, y de ahí emerge lo filosófico, lo espiritual, que siempre está latente en el hombre.
¿Pensás que eso es lo que está ocurriendo hoy día? Sí, algo de eso está pasando. Hay una cultura vigente de tipo materialista que está en crisis, pero esa cultura va a tener que renovarse porque así como está, evidentemente, no nos sirve para entender qué estamos viviendo.
¿Cómo ves al hombre hoy? A grandes rasgos, al adulto lo veo demasiado dócil a la exigencia de productividad de las empresas, del éxito, de tener que rendir cuentas de cuáles son las metas que alcanzó? como si estuviese muy pendiente de los resultados y preocupándose menos por lo humano. Al adolescente, por el contrario, lo veo en un cambio de actitud. Me da la impresión de que está privilegiando la cercanía de la gente, buscando identidades que no son conferidas por signos externos como títulos. El adulto está presionado por los resultados y el adolescente, presionado por el pertenecer, ser aceptado y la identidad que denuncia su originalidad
¿Qué consejo le darías a los jóvenes que están terminando el colegio y que comienzan a descubrir su vocación? Lo primero que les diría es que busquen por el lado de sus talentos. Cuando uno hace lo que sabe hacer, le da gusto; y, seguramente, lo haga mejor. Pero también les diría que después logren añadir cómo hacer el bien, cómo hacer que su presencia en cualquier campo profesional sea una mejora para la humanidad. Que se sientan útiles, beneficiosos para la comunidad. De esa forma, lo que hagan siempre va a tener sentido y se sentirán felices. ¡Anímense a buscar el talento, pero también investiguen todo lo que pueden añadir positivamente a la comunidad!
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