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NÚMERO 20
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¿QUé ES SER UN ESTUDIANTE UNIVERSITARIO?

DESPERTAR ADOLESCENTE


Entrevista a María de los Ángeles Gavilán, directora del Centro de Orientación Integral Dr. Pedro G. D'Alfonso

Suele decirse que la adolescencia es una etapa complicada, de búsqueda, incertidumbre, confusión y demás calificativos, en general, impuestos por los adultos. De que es una etapa difícil, no hay dudas; pero también es un momento de mucha energía, grandes posibilidades y para descubrirse a uno mismo. Cabe mencionar que, muchas veces, la sociedad en que vivimos, a causa de los propios conflictos que atraviesa, no parece mostrarles a los adolescentes un camino clarificador, y el esfuerzo que los estudiantes tienen que hacer para salir adelante es aún mayor.
Para conocer más en profundidad sobre este momento de la vida y el contexto actual que lo rodea, charlamos con la licenciada María de los Ángeles Gavilán, directora del Centro de Orientación Integral Dr. Pedro G. D'Alfonso. Una persona de gran poder de análisis social y de las situaciones de vida de los adolescentes, a quienes saca del lugar de crítica constante de los adultos, para defender sus enormes potencialidades y capacidades.

Estar al frente de un centro de orientación seguramente haga que conozcas más en detalle a los adolescentes. ¿Podrías describir las características principales de un joven actual?
El adolescente que nosotros recibimos en el centro, la mayoría con aspiraciones y posibilidades para continuar con su formación e ingresar en la universidad, presenta un enorme potencial, que para muchos les es desconocido, como así también poco valorado por ellos mismo.
Como equipo de orientadores, los percibimos algo "dormidos", "velados" en el reconocimiento de sus propios talentos.
Sin embargo, una vez que se le brinda confianza y contención, el adolescente saca a la luz sus dones personales y ve la realidad como un amplio horizonte de posibilidades, donde él tiene un lugar para desarrollarse.
 
¿Qué diferencias encontrás entre los adolescentes actuales y los de hace diez años?
El gran cambio se centra en que la adolescencia no es más una ciclo de la vida, sino "un modelo de ser y hacer social".
La cultura imperante tiene características adolescentes, donde el "ser joven" es parte de un ideal social al que muchos aspiran ?desde los niños a los no tan niños?.
Todos están invitados a vivir el momento lo más intensamente posible, a buscar lo divertido y desechar lo aburrido. Todo es ya y ahora.
Una cultura del suceso sobre el proyecto, donde hay tiempo para casi todo, menos para la reflexión que invita a pensarse y conocerse en profundidad.

Entonces, cuando un padre quiere acompañar a su hijo en la decisión profesional, pero, al mismo tiempo, se emparenta con actitudes similares a las de su hijo, ¿qué le pasa al adolescente?
Es aquí, ante esta realidad, donde el adolescente se siente realmente solo. Me atrevería a decir, muchas veces, desamparado.
Acompañarlos significa alentarlos y confrontarlos. Con presencia y firmeza.
La brecha generacional (padre-hijo) es necesaria para crecer sanamente.
Para los padres, el desafío estará en sortear la "aparente indiferencia" de su querido hijo adolescente, que estoy en condiciones de afirmar que es más una postura que un verdadero sentimiento de "no te metás", como así también el disponerse a dialogar, que no es querer hablarles, sino querer escucharlos.
Nuestros hijos nos miran todo el tiempo. Somos el testimonio y los referentes en lo que hacemos, pensamos y sentimos.
Crear cercanía, compartir vivencias, ser empáticos es entenderlos en sus necesidades más profundas, para, de esta manera, poder ir acompañando una etapa de crecimiento donde los adolescentes comienzan a construir su proyecto personal.

¿Por qué los adultos presentan tantos inconvenientes a la hora del diálogo?
Porque el adulto de hoy está demasiado preocupado y ocupado en sí mismo, y para que exista el diálogo es fundamental que haya más de una persona dispuesta a escuchar lo que el otro quiera expresar.
Hoy "se elogia la lentitud", porque parecería no haber tiempo real que permita estar, compartir, escuchar, permanecer.
Además, creemos que el verdadero diálogo sólo se crea sentado a la mesa, cuando, en verdad, los adolescentes nos proponen nuevas formas de comunicarnos.

¿Creés que la crisis que estamos atravesando dará lugar a nuevos paradigmas?
Toda crisis denuncia algo, demanda respuestas y anuncia un cambio de mirada.
En estos tiempos, aquello que se creía seguro, estable y previsible se  derrumba, dejando al desnudo profundas inseguridades, no sólo en los sistemas aparentemente confiables, sino al hombre mismo, con su propia inseguridad y, algo más profundo aún, con la sensación del vacío existencial.
Por lo tanto, las soluciones para este momento partirán del hombre, de su interior y de la profundidad de sus respuestas ante los desafíos que se le presenten.
Estos tiempos exigen estar bien despiertos, es decir, vivir la crisis como una oportunidad, como una bendición, donde entendemos que cada uno es autor (creador de lo propio) de su vida, y desde aquí podrá colaborar con la historia.

Algo clave para la elección vocacional?
Descubrir los propios dones, reconocerlos como valiosos y hacerse cargo de ellos.
En la elección profesional, se ponen en juego dos preguntas: "¿Quién soy?"  y "¿Hacia dónde voy?".
Estos dos interrogantes invitan a la reflexión personal y a la proyección en el mundo profesional-laboral.
La profundidad de las respuestas dará el crecimiento y la maduración de cada persona, en su singularidad y originalidad.
Es desde ahí donde cada uno podrá aportar y servir a las necesidades de la sociedad en la que le ha tocado vivir.

Cuando el adolescente logra hacer silencio y empezar a verse a sí mismo, ¿cuáles son los miedos que aparecen?
A equivocarse con la decisión; a no encontrar trabajo de lo que estudien; a no adaptarse a las exigencias universitarias; a no alcanzar el estándar de vida esperado. En síntesis, hay pánico al fracaso, sostenido por una generación que se caracteriza por una baja tolerancia a la frustración.

¿Existe una edad promedio donde uno descubre su vocación?
La vocación es un proceso que se construye a lo largo de la vida.
A través de los años, vamos redescubriéndonos en nuestros talentos y repreguntándonos quién soy, qué quiero y hacia dónde voy.
Nos vamos reinventando de acuerdo con nuestras crisis vitales, con las situaciones personalísimas que tengamos que atravesar en nuestra historia y con las transformaciones del entorno social y económico.

¿Qué se puede hacer para ayudar al adolescente a que comience a responderse esas preguntas?
Primero, hay que promover que el adolescente se pregunte, que surja de él la inquietud por cuestionarse. Convocarlo a que busque respuestas, consciente de que es muy valioso y que nosotros confiamos en él.
Mostrarle que poder estudiar es un verdadero privilegio en el mundo de hoy, donde los que ingresan a la universidad son una perfecta minoría.
Y por ello, deben ser agradecidos. 
"Estar despiertos" es asumir la vida como autores, donde debemos ser los únicos responsables del guión que creamos y del sentido que le damos.



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