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NÚMERO 15
ENTREVISTA A GASTóN PAULS
"Hay que disfrutar de la inmensa posibilidad que es ser nosotros mismos?
ADOLESCENTES EN EL HORNO

ECOLOGIA: RECICLADO

¿PENSASTE EN ESTUDIAR AFUERA?
Estudiar inglés en los Estados Unidos
ENTREVISTA A GASTóN PAULS
"HAY QUE DISFRUTAR DE LA INMENSA POSIBILIDAD QUE ES SER NOSOTROS MISMOS?



Gastón es un tipo sencillo y abierto, una de esas personas que te podés cruzar en lugares que te obligan a esperar ?paradas de bondi, salas de espera o colas para un recital?, y que seguro, no tendría ningún drama en ponerse a charlar como si te conociera.

Su productora, equipada con buena tecnología, contrasta continuamente con su estilo ?prolijamente semidesprolijo?, siempre con barba de tres días, un toque despeinado, de mirada sincera y media sonrisa constante, que sólo alterará cuando me cuente sobre algunos dolores de su pasado.

Estamos en la sala de reuniones de su productora, en un amplio primer piso. Arriba parece que hay alguien decidido a remodelar o destruir su inmueble y no deja de dar mazazos contra el piso, nuestro techo. Después de las primeras palabras de cortesía de toda entrevista, entramos de lleno en ella, y los golpes pararon. Lamentablemente, al desgrabar la charla, noté que los ruidos siempre habían estado, y me di cuenta de que Gastón me había llevado por su historia con tantos detalles, que me hizo olvidar de todo lo que pasaba alrededor.

 

¿En qué situación te encontrabas cuando estabas terminando el colegio?

Tenía varios compañeros que ya sabían qué querían estudiar, y en cambio, yo no; me sentía extraño y con algo de desesperanza. Ahora, me doy cuenta de que cuando se termina una etapa, primero hay que hacer un proceso de duelo, entender qué es lo que se deja y comenzar a caminar hacia algo nuevo. A mí eso me llevo unos años.

Fui pasando por varias cosas, hasta que en 1990 decidí tomarme el año para pensar, y transitar la angustia y la incertidumbre. De a poco, todo se fue  transformando en algo positivo. En lugar de tratar de ponerle respuestas a las dudas, fue mejor vivirlas, hasta ir encontrando respuestas lógicas, internas y puras. Tiempo después apareció la actuación, y empecé a estudiar y trabajar de eso. Lo que más rescato fue no haber tomado una decisión apurada, que terminase siendo desacertada.

 

¿Cuáles fueron tus primeros trabajos?

No bien terminé el colegio, empecé a trabajar como asistente en una distribuidora de programas televisivos. Después trabajé en una agencia de turismo que tenía mi viejo, entre otras cosas. En ese momento, lo único que quería era hacerme millonario. Tenía la teoría de que si llegaba a tener un millón de dólares, después iban a llegar solos otros tantos. La idea me duró apenas un tiempo. Después sólo me importaba hacer lo que me gustaba.

 

¿Sentís que lo que viviste en tu juventud es una parte fuerte de lo que sos hoy?

Sí, en realidad lo que soy es un resultado de mis 36 años de vida, de mi educación, de la familia, de los amigos... Al mismo tiempo, lo que hoy estoy haciendo va a formar lo que sea dentro de algunos años. En ese sentido, hay algo muy interesante: nunca dejamos de aprender, vivimos en una constante etapa de educación y de generar cosas nuevas.

 

¿Por qué es común que, al principio, la gente considere el arte como un hobby y no como una vocación?

Uno ve a un chico de tres años que dibuja, y eso es una expresión artística. Otro canta, y es lo mismo. Eso lo hice toda la vida. Vengo de una familia en la que la expresión artrítica fue siempre bienvenida. Y muchos la realizaban. Me acuerdo de que, aun así, tenía la idea de: ?¿Cómo voy a ganarme la vida siendo actor?. Pero hubo una noche en la que todo cambió. Tenía 21 años, estaba solo en mi cuarto y me acosté en la cama mirando al techo. Me vi a mí mismo en esa misma situación, pero a los 70 años, pensando que no era actor y que nunca me lo perdonaría. Me di cuenta de que no podía cortarle el juego al pibe que era, y al día siguiente me levanté y fui a un casting para el que quedé. Así empecé.

Pienso ahora en dos frases que retratan bien lo que quiero decir. Una es de Hermann Hesse: ?Dentro nuestro hay alguien que lo sabe todo?. Y creo que es así, sólo que hay que refrescarlo y ayudar con el estudio para que aquello que uno ya sabe pueda desarrollarse. La otra es de Luis Alberto Spinetta, de la canción La búsqueda de la estrella: ?Después de todo, tú eres tu única muralla; si no te saltas, nunca darás un sólo paso?. Creo que todo es un juego. La diferencia está en entender que se puede vivir jugando. Ése es mi ideal de vida.

 


¿Cómo te manejás con la frivolidad que hay en los medios de comunicación?

Aprendí a convivir con los opuestos, los extremos y las contradicciones, pero, principalmente, con las mías. En el cuerpo, tenemos dos lados que conviven. Si anulo uno, me pierdo del juego que generan los dos estando juntos. En este medio, uno está más expuesto a estar con mucha gente mal llamada ?estrellas?. Cuando veo ciertos actores y actrices que se dicen divos/as, me parece que es tristísimo por dos razones: por lo que se generan a sí mismos, y por la mentira que venden de que todo ?está bien?. Cuando venden mentira y brillo, me da lástima que no puedan contarle a la gente que ellos también sufren y lloran. Mis amigos del medio son pocos, y son aquéllos que nunca venderían esa imagen.

 

La mayoría te conoce por tu trabajo en la televisión y en el cine. ¿Qué podrías contarnos sobre Casa Cultura de la Calle, un emprendimiento social que mantenés en paralelo?

Lo social tiene que ver con algo que me pasaba cuando hacía Ser Urbano. Era un programa que me contactaba con mucha gente con necesidades, pero sólo iba, grababa y me volvía. Salía los martes de 23 a 24, pero la gente que iba a visitar en las villas, cárceles, etc. seguía estando ahí. Como yo era sólo el conductor, no podía hacer más que eso, pero sentía que la televisión tenía que ser más que una simple pantalla.

Después hicimos Humanos en el camino, pero esta vez con un proyecto paralelo que se llama Puente. Lo que hicimos fue contactar a quienes salían en el programa con otras personas que las pudieran ayudar a satisfacer sus necesidades.

Pero buscaba hacer algo que estuviera fuera de los medios. Me propuse trabajar con chicos en situaciones difíciles, brindándoles la posibilidad de encontrar mediante el arte una herramienta para vivir. Así nació Casa Cultura de la Calle, un lugar en el que los chicos, en vez de tener una botella, paco o una pistola en la mano, tuviesen un violín o una guitarra; que si necesitaban expresarse, en lugar de gritar, cantaran, actuaran o pintaran. Hoy somos diez los que estamos en esto. Ya trabajamos con más de 400 chicos, y los resultados son increíbles. Hay pibes que un año atrás estaban fumando paco y ahora están en un escenario. Eso es vida, y es lo que más satisfacción me da.

 

Fuiste uno de los pocos que, en televisión, se animó a reconocer que tuvo problemas con las drogas. ¿Qué podrías contarles a los chicos de tu experiencia?

Cuando conté que había consumido drogas en una etapa muy triste de mi vida, fue porque necesitaba sacármelo de adentro. Éste es un medio muy careta, en el que todo aparenta estar bien, y hasta hubo gente que se rió de mí en cámara, algunos de los que antes consumían conmigo. Creo que, desde el lugar que a cada uno le toca, tiene que ayudar a que el otro también descubra sus dificultades viendo las propias. Creo que la droga no va a desaparecer penalizando ciertas cosas o  metiendo presos a los consumidores. La droga se va a ir si ayudamos a generar un mundo mucho más hermoso de mirar. Alguien que la está pasando bien, que disfruta de lo que quiere, no se va a drogar, porque no va a tener tiempo ni ganas. La droga es una pérdida de tiempo para estar con la familia, con los amigos y para hacer lúcidamente lo que queremos. Yo recomiendo ni siquiera fumar un porro. Ese mismo estado puede dártelo la vida. No hace falta éxtasis para saltar en una fiesta. Sólo hay que disfrutar de la inmensa posibilidad que es ser nosotros mismos. Si alguien empieza a tomar porque es tímido, posiblemente se suelte los primero días, pero después va a volver al mismo lugar que antes, y peor, porque quizás vaya a ser difícil dejar esa sustancia. No tenemos que asustar a la gente, sino acompañar y mostrar que hay otra manera de ver, y que hay un futuro posible que cada uno tiene que armar.

 

Tratamos varios temas. ¿Qué les dirías como conclusión a los que están en la búsqueda?

Primero, que se hagan preguntas; no vayan a las respuestas sociales impuestas sobre éxito y dinero, porque hay tantos caminos y respuestas como seres humanos. Nos quieren meter una especie de chip que nos obliga a tener todas las respuestas, cuando, en realidad, no sabemos ni hacernos las preguntas. Les aconsejaría que cada uno, estando solo y tranquilo en su cama, se pregunte qué es lo que quiere. Puede que la respuesta asuste, pero con constancia van a lograrlo.

 

Directas

Pobreza: puedo contestarla con un ejemplo. Hace tres años, fui a hacer una nota al barrio Dos Ángeles, en Mendoza, que está construido sobre un basural, donde la gente come y se viste de la basura, y el 80% de los chicos está desnutrido. Pasé un día con ellos, me contaron sus historias, y con los chicos charlaba y me mostraban sus juguetes. Llegó el momento de la partida, algo que me genera grandes contradicciones, y cuando estaba por subir a la camioneta, vinieron corriendo los nenes con sus juguetes en la mano para regalármelos; me puse a llorar. Como no los quería aceptar, se enojaron, hasta que los recibí. Ahí me di cuenta de que ellos eran inmensamente ricos; lo poco que tenían lo daban. Entonces, empecé a entender la pobreza como la imposibilidad de dar.

Cine: una de mis pasiones. Disfruto mucho de los dos o tres meses que dura un rodaje.

Argentina: un espacio de tierra que tiene ese nombre. Soy antibarreras y límites. Creo que son uno de los principios de las guerras, una cuestión triste y animal, pero aun así, este ?espacio de tierra? es mi lugar en el mundo. Todo lo que pueda transformar y generar desde acá van a ser cambios que sumen algo al mundo.

Trabajo: debería estar ligado a vocación y placer. No veo ninguna de estas cosas por separado. Van a un mismo objetivo, la felicidad propia y la de los que nos rodean.

 

www.cculturadelacalle.org.ar



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