
NÚMERO 13 ?HOY EN DíA ES NATURAL PENSAR QUE UNO VA A SEGUIR MUCHOS CAMINOS?
HUMBERTO VELEZ (VOZ DE HOMERO SIMPSON)
PERIODISMO POR PASIóN Y FUEGO SAGRADO
DEBATE: TURISMO Y OPORTUNIDADES
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PERIODISMO POR PASIóN Y FUEGO SAGRADO
 Debo confesar que conseguir una entrevista con Juan Pablo Varsky (36) se había transformado casi en un desafío personal. Venía rastreándolo desde hacía un largo tiempo, pero con muy mala suerte para combinar los horarios. Finalmente, conseguí que, después de su programa ?No somos nadie?, que se emite todas las mañanas por FM Aspen 102.3, pudiéramos charlar un rato. Tras tres cancelaciones de último momento, pudimos ponernos de acuerdo con su productor y agendar una fecha inamovible. Llegó el día acordado y me presenté en la radio con veinte minutos de anticipación. Pero para mi sorpresa, llega el fin del programa y lo veo salir hecho una bala por la puerta, seguramente con destino a grabar para algún canal. Me interpongo en su camino con la total decisión de que de ahí no me iba sin mi nota. Me confiesa que en realidad se había olvidado de la entrevista y que estaba medio apurado. A esa altura, como ya no tenía mucho para perder, le respondí lo mismo: ?Yo también estoy apurado, podríamos hacer la nota acá nomás y quedás liberado?. Mira hacia abajo, se rasca la nuca, me vuelve a mirar, ahora con una sonrisa, y casi con voz de resignación me dice: ?OK, dale, la hacemos?. Aunque mi recuerdo me decía que no habíamos charlado más de cinco minutos, cuando prendí el grabador para empezar a escribir figuraban 21:02. Ése es siempre el mejor síntoma de que una entrevista fue entretenida e interesante.
¿Cómo llegas al periodismo? Cuando terminé de estudiar en el Nacional de Buenos Aires, empecé a estudiar Ciencias Económicas en la UBA y, al mismo tiempo, Ciencia Política en UBA. Paralelamente, desde el 89 y durante tres años, trabajé como periodista deportivo. Las carreras las estudiaba, en parte, porque me gustaban, y también porque en ese momento no había una escuela de periodismo como las hay ahora. Al principio, el periodismo fue una vocación, pero lo veía como un hobby, me gustaba ver, escuchar y opinar sobre deportes, pero pensaba que mi futuro estaba más cerca de las carreras que estudiaba. Era una primera visión influenciada por los mandatos familiares. Finalmente, después de tres años de hacer todo junto, me decidí por seguir solo con el periodismo.
Entonces te terminaste dando cuenta solo de qué era lo que querías? Sí, además, tuve varios avisos, una mononucliosis psicosomática (se ríe a carcajadas) y ahí empecé a ir al psicólogo. Tenía un mandato familiar tan fuerte, que era muy difícil de romper, pero trabajando me di cuenta de que esto podía ser mi vocación y mi profesión. Igualmente, seguí estudiando por un tiempo. Era un argumento importante para poder decir ?dejo de ir a la facu, pero no dejo de estudiar?. Fue difícil al principio?
¿Te considerás un periodista deportivo o un periodista que además hace deportes? Siempre me gustó decir que soy periodista, siempre lo fui. La diferencia es que antes sólo hacia deportes y así me identificó el público. No reniego de eso, pero mi valoración personal es que soy un periodista en su totalidad.
¿Cómo fue la transición del periodismo deportivo a estar todas las mañanas en un noticiero radial? Se fue dando de forma totalmente natural, como una etapa que me había propuesto cumplir. Quizá el público todavía pueda llegar a sentirse sorprendido, pero fue una transición totalmente natural y la disfruto. Para poder llegar al programa que hoy tengo en Aspen, me preparé mucho. Durante tres meses, escuché todos los programas de radio de la primera mañana, tanto en AM como FM. Eso nos sirvió para poder hacer un producto alternativo y distinto, con identidad y sin parecerse a ninguno, y creo que eso se notó desde el primer día en que salimos al aire.
Paralelamente a la radio, seguís en La Nación y en Fox Sports. ¿Con qué medio te quedás? Con los tres. Si no, no los estaría haciendo. Si estoy en un lugar que no me gusta, lo dejo. Creo más en los ambientes de trabajo y en los contenidos, que en los propios medios. Podés estar en la radio y pasarla muy mal porque tenés un equipo malo; podés pasarla mal en un diario porque tu jefe te vuelve loco, y lo mismo en la tele. En mi caso, siempre prioricé las relaciones humanas en los ámbitos de trabajo.
¿Llegás a saturarte de fútbol? Y? (menea la cabeza), hay muchas cosas que no veo, tengo que elegir sacrificar ciertas cosas por otras. Mi día futbolero es el domingo. En otro momento, veía cuatro partidos en un día, pero hay que aprender a ser selectivo. Está claro que uno no puede abarcar todo. Actualmente, es muy difícil que en una semana comente cuatro partidos, aunque puede tocar. Busco no correr el riesgo de saturación
Veo que muchos jóvenes entran y salen de tu estudio. ¿Por qué elegís trabajar con ellos y no con gente más grande? Porque yo tuve mucha suerte. Empecé en esto porque mi ?vieja? trabajaba en BCC y tuvo un jefe muy generoso que me enseñó muchas cosas. Lo mismo me pasa ahora a mí, y me gusta dar trabajo a chicos y formarlos. Veo que muchos tienen talento, pero también siento que la generación posterior a la mía está peor formada, pero más informada por la proliferación de nuevos medios. Me gusta verlos crecer y que se potencien. Creo que eso crea una buena mística dentro de los grupos de trabajo.
Muchos periodistas se quejan porque dicen ser censurados. ¿Cómo te llevas con esto? Formo parte de un equipo que hace un programa en una radio de un grupo empresario. Sé cómo se maneja y admito primero esa situación. En general, lo que me molesta del periodismo independiente es la declamación. Me siento más independiente estando en una radio que me paga un sueldo, antes que decirme ?independiente? y tener que buscar avisos para vivir. Creo que esto último es lo que recorta la independencia. Por ejemplo, acá en Aspen, me han pedido hacer notas que no compartía y no las hice. Después me pidieron que hiciera una nota con una chica que maneja el Cerro Chapelco, porque la radio es el sponsor oficial, y les dije: ?Listo, todo ok. La hacemos?. Creo que hay que analizar cada caso en particular; siempre hay cosas que gustan y otras que no. Tengo una forma especial de decir lo que no me gusta, y es riéndome mucho y siendo irónico. Muchas veces, frente a algo malo, el periodista pone cara de serio y se pone en denunciador a los gritos: ?¡Pero es una barbaridad el INDEC!?. Se puede decir lo mismo, pero de una manera menos forzada e impostada.
Estas elecciones presidenciales son las primeras que te encuentran en un programa informativo. ¿Cómo las ves venir? Son el día después de mi cumpleaños. Así que ya sé: ¡Ese sábado a la noche no voy a poder hacer gran cosa! Me gusta. Creo que el año electoral influyó mucho para que yo aceptara esta propuesta. Se dieron las dos cosas: estaba preparado y era un año divertido. La verdad es que me veo laburando mucho, y va a ser un placer.
¿Cuál es el entrevistado más complicado que te tocó? Creo que fue hace poco, en la radio, cuando sacamos al aire a Luis Patti. Fue muy duro con algunas personas del equipo. Nos preguntaba si éramos de alguna agrupación, y se metió de mala manera con gente de la producción del programa.
¿Y el que más placer te dio? Fue una nota que nos costó muchísimo conseguir. Hace como siete u ocho años, con la ayuda del ?Flaco? Menotti, pudimos hablar con Johan Cruyff. Para mí, él fue quien revolucionó el fútbol, como futbolista y entrenador, a diferencia de Pelé y Diego, que lo hicieron sólo como futbolistas. Es una persona a la que admiro mucho y fue un placer hacer la nota.
¿El fútbol argentino es una puesta en escena o una realidad? Diría que lo que se ve es partido de fútbol con muchas distorsiones que no alcanzan para alterar el resultado. No se ve una obra con resultado anunciado. No es todo una puesta en escena, pero tampoco es una justa deportiva sin iguales. Es un campeonato mal organizado, con un calendario que atenta contra la calidad de los partidos; el sistema de juego promueve la intolerancia con episodios de violencia de crimen organizado en primera, y de aguante en acenso, con un presidente que fue muy importante e influyente, pero que hoy ya infunde respeto desde el temor y no desde el conocimiento, entre otras cosas. Todo esto influye para decir que el fútbol argentino tiene muchas irregularidades, pero creo que todavía hay una cuota de azar e incertidumbre que depende pura y exclusivamente de los jugadores.
¿A quiénes beneficia la violencia? A la televisión: ?No voy más a la cancha. Ahora lo veo por tele?. Contra lo que muchos creen, el precio de los partidos por TV es ridículamente bajo. Poder verlos cuesta, como mucho, $30 por mes. Si estamos hablando de cinco partidos codificados por semana, son veinte por mes, y eso equivale a $1,2 por partido? ¡Es nada! Basta con comparar esa suma con el mínimo de $14 que cuesta ir a la cancha. Ok, ahí está el folklore, la pasión y todo?, pero cuando la violencia te toca, empezás a dejar de lado esos factores. No se quiere hacer una verdadera campaña para que la gente vuelva a la cancha. Creo que la tele le está haciendo mucho daño al fútbol, y a mí, que lo veo desde adentro, me duele. De hecho, cuando escribo en el diario (La Nación), digo todas estas cosas.
¿Hay alguna solución? No con esta dirigencia.
Si tuvieras que elegir dos cualidades que a los futuros periodistas no deberían faltarles, ¿cuáles serían? Fuego sagrado, pasión por esta tarea: es una carrera que, a veces, trae frustraciones, trabajo mal remunerado, oportunidades que no llegan, y hay que tener un fuego personal que esté por encima de cualquier frustración. Capacitación: buscar herramientas, recursos, hablar idiomas, construcción de frases, manejo de vocabulario, uso de computadoras, etc. Todas esas cosas sirven para la primera fase del periodista, que es la acumulación de conocimiento. Luego, hay que aprender a interpretar, es decir, pasar de ?saber de lo que uno está hablando? a ?hablar de lo que uno sabe?.
¿Consejo final para los que piensan que el periodismo puede ser su vocación? Pregúntense qué es lo que realmente les gusta, si les atrae el periodismo o lo que éste da. El ejercicio de la profesión es muy gratificante en sí mismo, pero también están a los que les gusta la plata, conquistar chicas o chicos y ser famosos. A esos, en algún momento, les llega el desencanto de todo lo que hacen. Algunas veces, los periodistas nos creemos más de lo que somos, y la sociedad nos da una importancia mayor de la que tenemos. Cuando eso pasa, terminás más pendiente de lo que da la profesión, que de su ejercicio. Ahí estás listo?
por Pablo Aragone
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